Pasó mucho tiempo...
Más de diez años...
Sí, creo que más que eso.
Por esas cosas que tiene la vida, y un poco también por esas cosas que nos van trayendo los años, sistemáticamente me negaba a pasar por mi barrio natal.
Que se yo, a principio era solamente que me quedaba a trasmano, y a eso le sumaba que las personas que vivían allí ya no estaban, ya sea por mudanza o porque habían partido más "lejos" aún.
Después fue, simplemente, negación.
No querer volver a transitar aquellas calles en las que pasé mi niñez y mi adolescencia, con intervalos obvios dada mi primera mudanza a Pehuajó.
Sin embargo, de una manera u otra, nunca me alejaba del barrio.
Bueno, mi vieja, mi hermano, mis suegros, mis amigos siguen viviendo en Martínez, así que aunque uno se resista a pasearlo... el barrio siempre está.
Pero, MI calle, MI casa, esa si... esa quedaba postergada.
Muchas veces, cuando iba de la casa de mi suegra a la de mi hermano, y lo hacía en el auto, me agarraba la tentación de "desviarme" y tomar la calle Pirán y volver a pasar por aquella cuadra del 200 donde me crié, crecí, aprendí a caminar, a hablar, a compartir, a descubrir las cosas de la vida.
Muchas veces... pero siempre me resistía a la tentación y agarraba por otro lado.
Cosas de viejo...
Pero... todo tiene un fin.
Víspera de Navidad del 2005.
Visita a la casa de mi hermano para reunirnos.
Subimos al coche con Victoria, Clara y Valentina, rumbo a lo de Gus.
Y cuando agarramos Hipólito Yrigoyen... CLICK.
"Voy a hacer algo que no hago hace años.. mejor dicho que no quería hacer", les dije.
Las chicas se miraron entre sí y seguramente habrán pensado que se traerá entre manos este desquiciado.
Un poco adivinando su "preocupación", les largué:
"Les voy a mostrar MI barrio, la casa donde nací, donde crecí..."
Entonces enfile para la plaza, agarré la diagonal, luego Sargento Cabral y desemboqué en mi calle Pirán.
Les confieso que el solo hecho de ver "Gral. Pirán" en un cartel me dio un cosquilleo.
Así llegué al 200 de Pirán y estacioné.
Les fui contando donde vivía, donde vivían mis amigos, donde jugábamos al fobal, y varias historias más.
Hasta saqué algunas fotos de esos lugares, cambiados ya por el tiempo y los nuevos dueños.
Como no podía ser menos, hasta hubo espacio para una anécdota.
Mientras le sacaba fotos al frente de la casa de los Marina, una señora de la casa de enfrente (donde estaba estacionado mi coche) me encara con un dejo de desconfianza y me pregunta porqué estaba sacando fotos.
Mi primera reacción fue tratar de disculparme y explicarle un poco la historia: que yo vivía allí, que me había criado en el barrio, que se lo estaba mostrando a mis hijas, etc...
La expresión de la señora empezó a cambiar y mi mente empezó a aclararse, hasta que reconocí en ella a una ex-vecina, la cual aún vivía en la casa en la cual se había criado.
La alegría fue mutua, pues ella también me reconoció pese a la chorrera de años que había pasado.
Así fue que terminamos recordando viejas épocas, me terminó contando sobre ex-vecinos, y todo finalizó con saludos para los respectivos hermanos y con grandes sonrisas y, porque no, emociones.
Subí en silencio al auto, las chicas también estaban calladas. Arranqué.
Recuerdo que Clara me preguntó: "Estás bien?"
"Sí", le mentí.
Y seguimos rumbo a casa de Gustavo.
Countdown
domingo, octubre 26, 2008
El tunel del tiempo
domingo, junio 08, 2008
De afectos...
Una de las cosas que mas me gusta es reencontrarme con la gente que quiero.
En cualquier momento y lugar, aun por vía telefónica.
Hoy en día las oportunidades aumentan, gracias a la herramienta llamada internet.
Pero, obviamente, eso no supera el hecho de poder estar mano a mano con alguien, o al menos escuchar su voz por un teléfono.
A que viene todo esto?
A que el sábado 31 de mayo tuve la oportunidad de contactarme con alguien muy querido para mi, con la cual hace tiempo no me contactaba.
Siempre, para su cumpleaños, le mandaba saludos a través de Pablo, mi hermano de la vida, y esta vez pude hacerlo personalmente, vía telefónica.
Por supuesto, el hecho de saludarla, de escuchar esa voz tan querida, produjo en mi un sinnúmero de emociones.
Sera que el paso de los años lo va emblandeciendo a uno.
El 31 de mayo pasado fue el cumpleaños de Clara Marina, una especie de segunda madre.
La mama de Pablo, como ya dije, mi hermano de la vida, y de seis hijos mas. Los cuales también llevo en mi corazón.
A Pablo y su familia los conozco prácticamente desde que nací.
Bueno, a Pablo podría decir desde que nació el, ya que le llevo dos años.
Eran mis vecinos en mi Martinez natal y juntos hemos vivido muchas cosas.
Desde cosas alegres, hasta las mas tristes.
Gracias a Dios la vida siempre nos ha mantenido unidos. A pesar de que durante mucho tiempo nos separaron unos 365 km. de distancia, y a veces hasta mas del doble.
Así es, ese vínculo jamás se perdió.
Cuando era chico y me vine a vivir a Pehuajó, Pablo era el ancla que yo había dejado en mi lugar natal, y a el me aferraba cuando los recuerdos me invadían.
Por supuesto, cada viaje a Buenos Aires era la oportunidad para visitar a mi familia postiza y pasar gratos momentos.
Recuerdo como si fuera hoy los juegos, las travesuras, las peleas, las reconciliaciones.
Recuerdo las trepadas por la medianera de casa para bajar en la casa de él.
Los partidos de fútbol en los pasillos de su casa, en equipos que componían sus hermanos y primos. Los campeonatos de "fútbol-cabeza". Los partidos de "caño", un pequeño torneo que consistía en ver cuantas veces le pegábamos con una pelotita a un caño de agua aéreo que cruzaba de un techo a otro.
Recuerdo los partidos de fútbol en la calle, cuando todavía se podía utilizar ese espacio sin peligro. O en el baldío de enfrente de la casa de "las tías", donde hoy se levanta un gran supermercado.
Todas cosas que me vienen a la mente y que mejor dejo de nombrar porque esto se hace muy extenso (y porque el cuore se me estruja).
En medio de todos esos recuerdos rescato la figura de Clara, una madraza que tuvo que remarla con la ayuda de sus hijos desde los early 70's, cuando su compañero de toda la vida, don Angel, pasó a la eternidad.
Por todo ello, y mucho mas que en estos momentos se me haría muy difícil describir, mamá Clara siempre ha ocupado un lugar muy importante en mi corazón. Y tal vez este post sea muy pequeño en su homenaje, pero es lo que siento escribir hoy.
Además, como ya dijera en otro post, los homenajes son mejores hacerlos en vida.
Volviendo al principio, el pasado 31 de mayo tuve el placer y la gran emoción de escuchar su voz y charlar un rato con ella.
Al otro día recibí una grata sorpresa, Pablo me envió la foto que comparto aquí tomada en el festejo de los (se puede decir?) 84 años de Clara.
Clara querida, con todo el corazón te dedico este humilde post, el cual lejos de poder expresar todo lo que mi corazón siente, al menos quiere reflejar lo mucho que este pehuajense te quiere.
jueves, marzo 13, 2008
Gente que busca gente - Part III
Fin de la zaga.
Bueno, en realidad esto paso con anterioridad al post anterior, pero como fue el que mas emoción me causo lo deje para el final.
Jose Sinato (hermano de Marcelo), es de esas personas que son queribles. Como explicarlo... de esos tipos que todos aprecian, el que les cae simpático a todo el mundo, el que conquista todas las chicas, se entiende?
Un tipo fachero, buena persona, alegre... encima de esos que hacen cualquier cosa por darte una mano, sin preguntar.
Jose fue el que me abrio las puertas de su casa prácticamente sin conocerme cuando yo me fui de Pehuajo a Baires en el 77.
Si bien yo paraba en Martinez, con mis amigos de la infancia, vivía en el centro (en pleno barrio de Tribunales), y los fines de semana siempre tenia que volverme al departamento para volver a ir a Martinez al día siguiente... y sabia que en la casa de mis amigos no había lugar como para jorobarlos siempre.
Bueno, la cosa es que con mi amigo/hermano Pablo nos metimos en el grupo parroquial de la parroquia Santa Teresita del Niño Jesus de Martinez que recién se inauguraba, y ahí conocí a Jose.
Ese mismo día, un sábado, luego de la misa me empece a despedir hasta el día siguiente para tomar el colectivo que me dejaría en el centro. Ahí nomas Jose me agarro el brazo y me dijo... "no, no... vos te venís a casa, así conoces a mi familia y te quedas a cenar y a dormir acá... para que vas a ir y venir?"
Y así... empece a ser parte de la familia Sinato.
Durante varios años pasaba mis fines de semana en esa casa que me había abierto las puertas, y fui uno mas de la familia. A punto tal de a veces no viajar a Pehuajo para Navidad o Fin de Año y pasar con ellos al menos una de las fiestas.
Por supuesto, tanto Jose como Marcelo fueron también en alguna oportunidad a Pehuajo donde fueron recibidos como correspondía.
Bueno, la cuestión es que por esas cosas que tiene la vida y que ya comente varias veces... los caminos se fueron separando.
Sobretodo cuando hace casi 14 años nos mudamos a Pehuajo.
El contacto fue haciéndose cada vez mas escaso, cada uno con sus familias, haciendo nuestra vida...
Alguna vez, en algún viaje a Martinez, me acerque donde tenia su negocio y esos encuentros eran muy lindos. Así como visitar a su casa.
Pero esto también fue perdiéndose.
En oportunidad de un viaje a Baires, en julio del 2007, hablando con un amigo en común me entere de la noticia de que Rina, su mama, mi mama postiza por varios años, había fallecido. Obviamente, la noticia me entristeció como suele ocurrir, así que silenciosamente eleve una plegaria a su memoria.
El tiempo paso y fiel a mi meta de restaurar relaciones, me puse a ubicarlo.
Encontré su teléfono y llame.
Era el numero de su trabajo, como concesionario del buffet del Club BA.NA.DE de Martinez, y ahí me dijeron que Jose estaba de vacaciones y que regresaba en la segunda quincena de enero.
Pasados los días, volví a llamar y se suscito un dialogo mas o menos así:
Jose: "Hola.."
Mike: "Que haces Jose!!!!!", dije alegremente sin darme a conocer.
J: "Ehhh! que haces??? como andas??? donde estas????"
M: "En Pehuajo... cómo anda todo?" dije aun sorprendido que me hubiese reconocido de inmediato.
J: "En Pehuajo? Y que haces allá!!??" con un dejo de sorpresa en la voz...
M: "HACE 14 AÑOS que vivo aca, salame!"
J: "Miguel!!????... MIGUEL!!??????... MIGUEEEEEEEEEEELLLLL!!!!???" en un tono casi desaforado, tipico de Jose.
Así se dio la charla, en un clima de calidez enorme, preguntándonos sobre nuestras cosas, hablando de los problemas de salud que había tenido (los cuales ya habían llegado a mis oídos).
Y entonces le dije lo que tenia atragantado...
M: "Jose, la ultima vez que estuve en Baires... me entere de lo de tu vieja.. y bueno, si bien ya paso mucho tiempo... quiero decirte que... bueh..." y se me cerro la garganta. Cosa rara en mi, pero así ocurrió.
Jose con su gran humor al toque salio a sacarme del momento, agradeciéndome el recuerdo y contándome que Rina se fue tranquila y feliz rodeada del cariño de su familia.
Y así seguimos charlando un buen rato, quedándonos con la firme promesa de vernos apenas sea posible.
también me paso los teléfonos de Marcelo, su hermano, con quien me puse en contacto al día siguiente... como ya relate en el post "Part IV".
Se que aun la tarea no esta cumplida porque hay mucha gente con la cual me gustaría volverme a juntar, pero eso ya llegara... si Dios lo quiere.
De todos modos, aquellos a quienes mas quería contactar logre hacerlo.
Así que, por mi parte, misión cumplida... por ahora.